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¿Qué es la felicidad?

¿Qué es la felicidad?

Si preguntas a miles de personas que definan qué es la felicidad, es muy probable que obtengas miles de respuestas diferentes. Es un concepto que las personas han intentado definir desde la antigüedad, y aún así, no han llegado jamás a una única versión de este término que aplique a todos por igual.

Aristóteles, filósofo de la Antigua Grecia fue uno de los pioneros en compartir sus pensamientos sobre la felicidad. Él reconoció que circunstancias como nuestro lugar en la sociedad o incluso nuestra apariencia física pueden condicionar la felicidad. No obstante, él también creía que, si te esforzabas en vivir una vida plena, lograrías alcanzarla en algún momento del camino. Aristóteles no consideraba a la felicidad como fruto de la buena fortuna, sino como algo que puedes cultivar a través de tus acciones, hábitos, y practicando la perseverancia en momentos tempestuosos y difíciles.

Inspirado por los griegos, el filósofo inglés del siglo XVIII John Locke, profundizó en el concepto de felicidad y acuñó el término “búsqueda de la felicidad”. También hizo una distinción entre la felicidad verdadera y la felicidad imaginaria. Afirmó que los placeres mundanos-como la comida, posesiones, incluso el sexo-nos brindan una sensación de felicidad sin embargo, no es real. Locke creía que la búsqueda de la felicidad real llevaba a las personas a tomar decisiones para mejorar su calidad de vida.

Desafortunadamente, todos sabemos que la búsqueda de la verdadera felicidad no termina en las mejores decisiones o las más saludables. A menudo, lleva a las personas a perseguir formas imaginarias de felicidad, muchas de las cuales tienen consecuencias nefastas. La búsqueda de la felicidad ha llevado a las personas a gastar compulsivamente, a cometer crímenes, a consumir drogas, a unirse a cultos y a otras tantas cosas en absoluto saludables.

Quizás en la desesperada búsqueda por encontrar nuestra felicidad hacemos el intento muchas veces y fracasamos una y otra vez porque en realidad, no sabemos de qué se trata. Hay algo en lo que tanto expertos como filósofos están de acuerdo y es que la felicidad NO se trata de sentirse bien TODO el tiempo. Las personas felices también experimentan emociones negativas y afrontan situaciones de estrés, sufrimiento y alguna tragedia. Lo que diferencia  a una persona feliz de una que no lo es el hecho de cómo procesan o reaccionan ante estos sentimientos negativos. A las personas que se las considera “felices” los tiempos difíciles son oportunidades, no obstáculos. Además, las que son verdaderamente felices no necesariamente son los más optimistas y alegres- en realidad, presentan un estado de ánimo equilibrado y no suele experimentar altibajos emocionales extremos.

Estudios han revelado que las personas que tienen tendencia a ser infelices son, en realidad, aquellas que se esfuerzan constantemente por buscar la felicidad. Si te concentras demasiado en intentar ser feliz es probable que te conviertas tú mismo en tu propia amenaza para sentirte verdaderamente feliz. Con excepción de aquellas personas que son felices por naturaleza, el resto tenemos que esforzarnos de manera constante por alcanzar ese estado, pero no deberíamos considerarlo el centro de nuestras vidas.  Como sugirió Aristóteles, el mejor método es concentrarte en tener una vida plena y equilibrada. Hacer cosas como ejercicio de forma regular, una dieta equilibrada, contar con la contención de amigos y familiares, tener pasatiempos pueden fomentar la felicidad mucho más que cualquier libro de autoayuda o tendencia del momento.Si estás obsesionado con la idea de buscar la felicidad, tómate un tiempo libre.

Concéntrate en otras áreas de tu vida. Come bien. Muévete más. Pasa el tiempo con las personas que amas. Busca cosas que te generen bienestar. Olvídate por un momento de la idea de la felicidad plena y simplemente vive la vida de la mejor manera que puedas.