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Primeros pasos en aromaterapia

Primeros pasos en aromaterapia

Respira profundo, qué hueles?

Hierba recién cortada? Un ramo de rosas? Galletas de chocolate recién salidas del horno? Si en este momento hueles algo rico y placentero, ya sabes los efectos positivos que puede tener en todo tu ser un cierto aroma; no obstante, para cosechar los beneficios no necesitas esperar hasta determinada época del año, ni comenzar a hornear.

La aromaterapia ha estado presente, de un modo u otro, durante miles de años. Por lo general, se practica con aceites esenciales, es decir, con esencias extraídas de algunas plantas en particular. Se cree que los olores inhalados estimulan el cerebro y producen una variedad de beneficios, como por ejemplo, mejorar el estado de ánimo, aumentar la energía e inducir el sueño.

Independientemente del estado de ánimo o la emoción que desees generar, es muy probable que encuentres un aceite esencial que te pueda ayudar a lograrlo. Para comenzar, estos son algunos de los usos populares de la aromaterapia y los aromas que logran los mejores beneficios para dichos fines:

  • Para aliviar el estrés o levantar tu estado de ánimo: bergamota, naranja, limón

  • Para energizar o mejorar la concentración: romero, menta, salvia, pomelo

  • Para relajarse o dormir mejor: lavanda, limoncillo, sándalo

  • Para calmar un resfrío o purificar el aire: eucalipto, árbol de té, canela

  • Para crear un ambiente romántico: jazmín, rosa, vainilla, ylang

Una vez que identificas los aromas adecuados para ti, es hora de ponerlos a trabajar. Hay muchas opciones cuando se trata de practicar la aromaterapia con aceites esenciales. La forma más fácil es simplemente abrir el frasco e inhalar profundamente el aroma durante unos segundos. Haciendo eso, activas el cerebro y comienzas a percibir los beneficios del aroma. Los aceites esenciales también pueden usarse con un difusor (un dispositivo específicamente diseñado para aromaterapia), en una olla de agua caliente o en soluciones de limpieza caseras y ambientadores.

Mejora tu cuidado personal convirtiendo la aromaterapia en parte de tu rutina de baño o ducha. Solo asegúrate de mezclar los aceites esenciales con un aceite base (como la almendra, el coco o el aceite de jojoba) antes de agregarlos al agua de baño o aplicarlos a la piel. La razón es que los aceites esenciales se encuentran altamente concentrados, y la mayoría no puede usarse directamente sobre la piel o cerca de los ojos. Agrega aproximadamente dos gotas de aceite esencial puro en una o dos onzas de aceite base.

¡Diviértete con la aromaterapia y prueba haciendo tú mismo estas dos sencillas recetas!

Spray de ambiente energizante

6 cucharadas de agua (preferentemente filtrada)

10 gotas de aceite de naranja

10 gotas de aceite de menta

1 cucharada de vodka o alcohol (ayuda a mezclar el aceite y el agua pero puede omitirse)

Coloca el alcohol en una pequeña botella de spray. Agrega los aceites esenciales y agita bien. Agrega el agua y agita suavemente. Puedes doblar o triplicar la receta, pero si planeas almacenarla, usa una botella de spray de vidrio. Algunos aceites pueden desgastar el plástico con el tiempo. También puedes adaptar los aromas a tu gusto o al estado de ánimo que deseas inducir.

Sales de baño relajantes

1 taza de sales de magnesio

¼ taza de sal marina

¼ taza de bicarbonato de sodio

1 cucharada de aceite de coco o almendra

5 gotas de aceite de lavanda

5 gotas de aceite de eucalipto

Mezcla todos los ingredientes en un frasco de vidrio. Revuelve bien, hasta que los aceites se combinan. Agrega un puñado a tu agua de baño o cuando remojas tus pies.