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Familias Disfuncionales: Causas Y Consecuencias De Los Problemas Familiares

Familias Disfuncionales: Causas Y Consecuencias De Los Problemas Familiares

Familias disfuncionales

 

Las familias disfuncionales experimentan abuso, negligencia, conflictos y otros tipos de comportamientos inapropiados. ¿Cómo llegan las familias a este punto? Desde niños, podemos percibir cuando las cosas no van bien en las familias. Tal vez escuchamos a los padres de un compañero de escuela discutir, notamos el tono agresivo y las palabras ofensivas que usan, además de la incomodidad que vemos en nuestro amigo o amiga a través de su lenguaje corporal.

Existen señales más sutiles de disfunción en los sistemas familiares. Todas las familias enfrentan dificultades y obstáculos, pero algunas cruzan un umbral hacia la verdadera disfuncionalidad: el punto en el que los desafíos se vuelven patológicos y pueden causar daño real a los miembros de la familia.

 

Qué son las Familias Disfuncionales?

Las familias disfuncionales son aquellas en las que están presentes comportamientos abusivos: el consumo de sustancias afecta a la familia o existe abuso emocional, físico o sexual. En estas familias, los conflictos interpersonales son frecuentes e intensos, dejando a toda la familia en un estado de estrés crónico. Los niños en la familia pueden estar involucrados en comportamientos peligrosos o arriesgados que afectan a sus padres y a la dinámica familiar en general. También las familias en las que uno o más miembros tienen una enfermedad mental incapacitante pueden considerarse disfuncionales si la enfermedad afecta significativamente al funcionamiento general de la familia.

Algunas características de las familias disfuncionales también se encuentran en familias más funcionales, aunque en menor medida. Al mismo tiempo, cualquier familia en la que ocurra abuso físico, emocional o sexual, incluso raramente, se considera disfuncional.

 

Familias disfuncionales: Causas y Consecuencias

Para comprender por qué estas dinámicas familiares se vuelven disfuncionales, podemos recurrir a los modelos socioecológicos. Algunos de estos modelos sugieren que factores en múltiples niveles de la sociedad afectan la mayoría de los resultados en nuestras vidas. Las cosas pueden salir mal en los niveles individuales, interpersonales, familiares y sociales, causando disfunción familiar. A nivel interpersonal, por ejemplo, las incompatibilidades de personalidad entre los padres pueden disminuir su capacidad para manejar un hogar en armonía.

Un ejemplo de cómo puede surgir una familia disfuncional es cuando ambos padres experimentan niveles altos de ansiedad de manera regular. Los padres podrían intentar reducir su ansiedad controlando el comportamiento de los hijos, evitando responsabilidades parentales importantes debido a esa ansiedad o peleando entre ellos por ello. Otro ejemplo común es una familia con un padre o madre que abusa de sustancias. Ya sea alcohol u otra droga, el resto de la familia a menudo tiene que compensar las formas en que un padre con adicción lucha por cumplir con sus responsabilidades. Imagina un escenario donde un niño que es el hermano mayor en una familia tiene que consolar a su hermano menor porque tienen hambre. El hermano mayor tendría que buscar la manera de alimentar al menor y consolarlo, responsabilidades que un niño no debería tener que asumir.

 

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Familia Saludable

Tener una familia con vínculos estables y relaciones saludables es clave para nuestro bienestar. Las relaciones familiares fuertes y seguras nos ayudan a lidiar con el estrés, formar hábitos más saludables y mejorar la autoestima. ¿Cómo podemos fortalecer nuestras relaciones familiares?:

 

  • Practica el Perdón: Los conflictos son inevitables, especialmente en relaciones cercanas. Debemos practicar el perdón, la comprensión y la compasión. Si te encuentras en medio de una discusión acalorada con un miembro de tu familia en la sientes que te han faltado al respeto o que no toman en cuenta tus emociones, reconoce tus sentimientos y comprométete a perdonar. Enfócate en los objetivos positivos que tienen como familia y en los aspectos positivos de tener un vínculo sano y fuerte en lugar de quedarte en las heridas del pasado. Está bien ser el primero en pedir disculpas sin culpar al otro. Aunque al principio sea incómodo, dar el primer paso para disculparse puede valer la pena a largo plazo.
  • Practicar La Gratitud: Hay muchas formas significativas de practicar la gratitud, desde afirmaciones positivas diarias hasta dedicar tiempo cada día o semana para escribir un diario describiendo los aspectos de tu familia y la vida familiar por los que estás agradecida. También puedes escribir cartas a tus seres queridos detallando por qué estás agradecido con ellos y con todas las bendiciones que han aportado a tu vida. Esto puede crear momentos valiosos y emocionantes entre los miembros de la familia que de otra manera no se darían.
  • Plena consciencia y compasión: Cuando te comuniques con otros miembros de la familia, evita las distracciones. Observa las señales del lenguaje corporal, practica la escucha activa y participa en la conversación, sé presente. Esto ayudará a fortalecer, profundizar y enriquecer el vínculo que tienes con los miembros de tu familia. Considera que hay momentos en la vida en los que nos sentimos tan agotadas y descuidadas que nos resulta muy difícil empatizar y cuidar a los demás. Las prácticas de mindfulness o cociencia plena, como la respiración consciente, la meditación de exploración corporal y la meditación de bondad amorosa, nos ayudan a comprender cuál es nuestro estado físico y emocional actual, lo que a su vez nos ayudará a cuidarnos mejor a nosotras mismas y, en consecuencia, cuidar mejor a nuestros miembros de la familia.