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7 maneras de ser el compañero ideal

7 maneras de ser el compañero ideal

Cuando piensas en tu media naranja y lo comparas, digamos, con el cajero del mercado, es muy probable que ames más a tu pareja que a esa persona que apenas conoces. Sin embargo, a veces tendemos a ser más agradables con desconocidos que con las personas que realmente amamos. La mayoría de las personas suelen tener mejores modales cuando están con desconocidos. Normalmente, no andamos gritandoles en público o llamándolos por su nombre cuando hemos tenido un mal día. No los criticamos ni regañamos, ni siquiera pensamos lo peor de ellos. 

Entonces, ¿por qué pensamos que está bien hacerle estas cosas a quienes amamos? Es importante sentirte cómoda y ser tu misma con tu pareja, pero a veces nos relajamos demasiado y no seguimos siquiera algunos modales de convivencia para conservar las formas. Más aún, la intimidad de una relación estable significa conocerse mutuamente en los peores momentos, cuando están tristes, asustados, estresados o enojados; y ésa es una razón más que válida e importante para tratar bien a tu pareja: es la persona que estará a tu lado cuando la vida se torne difícil.  

Amas a tu media naranja y es hora de demostrárselo, especialmente en tiempos tensos y difíciles. A continuación te mostraremos siete formas para aprender a ser el compañero ideal:

  1. Trátalo como a un desconocido. No exactamente como tal pero, como mencionamos anteriormente, a veces tratamos a las personas que no conocemos mejor que a nuestra propia pareja. No olvides ser amable en el hogar- no seas maleducada o desconsiderada, sé atenta, usa tus buenos modales. Haz que se transforme en un hábito el trato amable y respetuoso, incluso en las pequeñas cosas.

  2. Ten en cuenta lo que tu pareja quiere, siente o necesita. Todos, alguna vez, estuvimos tan absortos en nosotros mismos y en lidiar con nuestros problemas diarios que nos hemos olvidado de cómo nuestro estado de ánimo y la forma de comportarnos puede afectar a la persona que está más cerca nuestro:  ¿Qué haces en ese momento y cómo lo haces sentir? Tómate un momento para pensar con qué está lidiando en ese momento tu pareja, involúcrate en sus sentimientos.

  3. No elabores suposiciones. A menos que tengas un don psíquico, es imposible leer la mente de tu pareja. Seguramente sepas sus tendencias y hábitos, sin embargo, eso no significa que siempre sepas lo que está pensando o sintiendo. Necesitamos darle a nuestra pareja el espacio que necesita para cambiar, crecer y desarrollarse. En vez de hacer suposiciones, pregúntale y te sorprenderás de lo que te puedas llegar a enterar.

  4. Sé cuidadoso con lo que dices. A veces, es más fácil disculparse por haber usado palabras hirientes que haberlas evitado. Sin embargo, cada término cruel o insulto hace que la pareja se aleje más de lo que podemos considerar una relación verdadera y sana. Si discutes es normal y está bien que sientas rabia, frustración, tristeza, sin embargo lo que sientes no justifica el haber herido a tu pareja.  Intenten tomarse una breve pausa, buscar un espacio para relajarse antes de que las discusiones se tornen aún más tensas e hirientes.

  5. Otórgale el beneficio de la duda. Una relación comprometida requiere de mucha confianza. Supongamos que tu pareja te quiere, quiere que seas feliz y quiere lo mejor para ti. Supongamos que es sincero contigo. Amas a tu pareja y esperas que confíe en ti, ¿por qué no suponer que esos sentimientos sean mutuos?

  6. Suelta el pasado. Tal vez, te han lastimado en una relación anterior. Tal vez, tuviste una niñez complicada, una ex pareja abusiva u otra experiencia negativa que llevaron a que ahora te pongas a la defensiva ante ciertas relaciones. No permitas que tu pasado opaque la forma en que visualizas tu relación actual y te impida mostrarte vulnerable y abierto con tu pareja.

  7. Demuéstrale el amor que desea. Todos tenemos una idea diferente de cómo es el amor. Puedes sentirte amado cuando te compran un ramo de flores frescas, sin embargo, para tu esposo puede significar más que hagas una tarea que él odia hacer. Ya sea que le regales algo que habías pensado, lo ayudes en algo que necesita o incluso, lo escuches sin juzgarlo, asegúrate siempre de que sea la versión de amor de tu pareja y no la tuya la que prevalezca.