El poder de los colores: la cromoterapia
Desde tiempos remotos, en culturas orientales, como China e India, los colores han sido empleados como un arte de armonizar y curar ciertas enfermedades tanto físicas como emocionales. Se descubrió que cada color posee una vibración energética que favorece la auto-sanación.
Con el correr de los siglos, la utilización de los colores como terapia alternativa a la medicina fue transformándose en una técnica de curación, lo que se conoce en la actualidad como cromoterapia, diferente a la helioterapia que se basa en los rayos del sol.
Cada color tiene su propio poder y es capaz de beneficiar la sanación cuerpo-mente.
La gama de colores que se presenta en nuestro mundo además de curar, puede decir mucho acerca de una persona: su visión de la realidad, su personalidad, en otras palabras, suele ser un reflejo del alma.
No es casual que disciplinas, como el Reiki, le adjudiquen a cada chakra un color diferente. Además, en ciertas barajas del Tarot, como el de Marsella, los colores azul, blanco, amarillo y rojo adquieren un significado particular. Por ejemplo, el azul marino, es símbolo de pasividad, de reflexión, de un período de inacción. Por otro lado, el rojo, es la acción, muchas veces inmediata. El amarillo, simboliza la riqueza, la comunión, la luz, el optimismo. El blanco representa la inocencia, la pureza y la paz.
Beneficios de los colores
Cada color tiene su propia vibración y propiedades:
El azul es un color refrescante que favorece la cura de la fiebre, asma, la celulitis, el exceso de peso. A nivel psicológico, genera tranquilidad, armonía. Una forma de utilizar este color es decorando una habitación o bebiendo agua de una botella azul.
El verde es un color que estimula la vista, la digestión, la hormona del crecimiento y del rejuvenecimiento. A nivel psicológico, calma el estrés y el insomnio.