El poder de las velas
Las velas pueden ser tan sagradas como profanas.
Ellas representan diferentes energías espirituales, dependiendo entre otras variables, del color que escojas.
Cuando compras una vela en un supermercado y llegas a casa y la enciendes, no tiene otro efecto más que el de iluminar el entorno donde te encuentras; aunque si la enciendes, por ejemplo, durante una meditación es una manera maravillosa de apoyar el proceso meditativo.
Generalmente, si movemos algo a través del subconsciente, tendrá un efecto más duradero que si lo hacemos sólo en la mente consciente. La herramienta poderosa es la fuerza energética de la mente.
Cuando deseamos algo, creamos un fuerte vínculo y conexión con lo que deseamos. Es decir, una vez que nace el deseo, construimos un "puente" de energía entre lo deseado y nosotros mismos. Esta fuerte conexión emocional hace que encender una vela… pueda efectivamente funcionar.
La base psicológica de la mayoría de los rituales es la conexión con el cuerpo emocional. La mente subconsciente no puede y no distingue entre "lo que en realidad es" y "lo que percibe que es". No emite juicios, ni discierne o evalúa la evidencia. Acepta toda la información mediante los cinco sentidos.
Para el subconsciente todo es real, allí encuentras la sede de las fobias, los miedos y el lugar donde se forman los hábitos, aunque también es el espacio del amor, la compasión y la esperanza. Si alguna vez deseas cambiar un comportamiento, el subconsciente es el área al que debes recurrir. Ahí es donde nace y se gesta el cambio.
Por todo lo expuesto previamente, si quieres realizar un trabajo mágico, tienes que limpiar y consagrar la vela ya que llega hasta a ti arrastrando mucha energía desde su elaboración.